Thomas Müller analiza las tendencias del mercado y las maniobras de las multinacionales europeas. Realiza el seguimiento de los centros industriales en Alemania y Francia.
BMW y Toyota inician en España pruebas de carretera con gasolina renovable, con el objetivo de demostrar a los legisladores de la UE que los motores de combustión interna aún tienen potencial de descarbonización, desafiando la ruta tecnológica única de la electrificación.
En 2025, la inversión inmobiliaria hotelera en Italia alcanzó los 2350 millones de euros, un aumento interanual del 27%, convirtiéndose en uno de los mercados más dinámicos de Europa. Esta tendencia no solo refleja la recuperación del turismo, sino que también revela la ventaja estructural de los activos del sur de Europa en la asignación global de capital.
La industria europea de IA está pasando de buscar capacidades de modelos a construir una infraestructura de confianza. La regulación de la UE, las necesidades de seguridad empresarial y las estrategias de soberanía digital impulsan conjuntamente esta transformación, convirtiendo a las empresas de la capa de confianza en las nuevas ganadoras.
Analizar cómo Irlanda, a través de su estrategia nacional, las regulaciones de la UE y la innovación regulatoria, se ha convertido en un centro global de finanzas sostenibles y está remodelando la competitividad financiera europea.
Cuando la carrera global de IA comienza a pasar de los modelos básicos a la implementación empresarial, Europa está demostrando en VivaTech 2026 su ambición de liderar la fase de producción de IA, apoyándose en su profunda experiencia en sistemas complejos como la fabricación, la logística y la energía.
Sustainability LIVE 2026 London Summit sitúa la transición neta cero de la industria automotriz como tema central, lo que refleja que la industria automotriz europea está pasando de la competencia en electrificación de vehículos completos a la descarbonización sistémica de la fabricación, las compras y la cadena de suministro. Para las empresas, esto no es solo una cuestión de cumplimiento, sino una reescritura de la estructura de costes, la coordinación industrial y la competitividad a largo plazo.
Bruselas está considerando un uso más amplio de las cuotas de importación y los aranceles para hacer frente a la presión competitiva procedente de China, lo que muestra que la política comercial de la UE está pasando de medidas de alivio caso por caso a un marco más sistemático de defensa industrial.