Innovacion europea
La carrera por la soberanía digital en Europa: el panorama competitivo de la IA y la computación cuántica según los datos de patentes de la EPO
Los últimos datos de la Oficina Europea de Patentes muestran que Europa mantiene por poco el liderazgo en patentes de IA, pero Estados Unidos está acelerando su persecución. La competencia en los campos de la computación cuántica y los semiconductores está remodelando el mapa tecnológico global, lo que es crucial para la autonomía estratégica de Europa.
En el mapa tecnológico global de 2025, Europa se encuentra en un punto delicado. El último informe especial del panel tecnológico publicado por la Oficina Europea de Patentes (EPO) muestra que la tecnología informática sigue siendo el motor más potente de las solicitudes de patente en Europa, pero el impulso de crecimiento en el campo de la IA, el crecimiento explosivo de la computación cuántica y la desaceleración relativa del sector de los semiconductores dibujan conjuntamente un panorama competitivo mucho más complejo que el simple «liderazgo» o «rezago».
Los datos de patentes se convierten en un barómetro de la soberanía digital
Los datos de patentes no solo son un registro de la innovación tecnológica, sino también inteligencia estratégica sobre la competitividad nacional y regional. Los datos de la EPO muestran que, en 2025, las solicitudes en el campo de la tecnología informática aumentaron un 6.1% interanual, manteniéndose firmemente en el primer puesto. Entre ellas, las solicitudes de IA crecieron un 9.5%, mientras que la computación cuántica, aunque partía de una base más pequeña, registró un crecimiento de hasta el 37.9%. Detrás de estas cifras se encuentra el intenso despliegue de los distintos agentes innovadores en torno a la próxima generación de infraestructuras de computación.
La carrera de la IA: el «liderazgo» de Europa y la «aceleración» de Estados Unidos
En el campo de la IA, Europa aún ostenta el liderazgo mundial por un margen reducido, ya que representa más de un tercio de todas las solicitudes de IA presentadas ante la EPO, pero esta posición de liderazgo ya muestra signos de agotamiento: en 2025, las solicitudes europeas crecieron solo un 2.6%, mientras que las de Estados Unidos aumentaron un 26.4%. Dentro de Europa también se observa una divergencia: las solicitudes de Alemania disminuyeron ligeramente un 1.1%, pero las de Francia crecieron un 19.0% y las del Reino Unido un 28.8%. Alemania sigue siendo la principal fuerza de la innovación europea en IA, pero el empuje de Francia y el Reino Unido indica que el gradiente de innovación europeo está experimentando un cambio estructural.
Al mismo tiempo, Asia no ha estado ausente. Corea del Sur creció un 16.5%, China un 3.9% y Japón cayó un 8.6%. La «carrera a tres bandas» entre los tres polos de innovación —Asia, Europa y Estados Unidos— está pasando de la escala general a los campos de batalla locales de las rutas tecnológicas específicas.
Divergencia en subcampos: fortalezas y debilidades de Europa
La IA no es una pista homogénea. Los datos de la EPO muestran que las solicitudes relacionadas con redes neuronales basadas en modelos biológicos representan más de la mitad del total de solicitudes de IA; la cuota de Europa en este campo se ha mantenido estable en torno al 35% desde 2017, pero en 2025 descendió ligeramente debido a la recuperación del impulso estadounidense. El reconocimiento de imágenes y vídeo es el segundo gran campo de las solicitudes de IA; desde 2021 ha crecido rápidamente, con Europa claramente por delante de Estados Unidos, aunque este se está acercando a un ritmo acelerado. En los campos del aprendizaje automático y el reconocimiento de patrones, Europa ha quedado rezagada respecto a Estados Unidos durante mucho tiempo; la cuota del aprendizaje automático alcanzó su máximo en 2023 y luego descendió, estabilizándose en torno al 30%; el reconocimiento de patrones representa menos del 4% de las solicitudes de IA, y Estados Unidos ya ha vuelto a superar a Europa.
Esta diferenciación por subcampos sugiere que Europa necesita aumentar la inversión en algoritmos básicos y arquitecturas de modelos, mientras que en la capa de aplicaciones (como la imagen médica o la visión artificial para la conducción autónoma) podría construir barreras más sólidas.
Computación cuántica: acelerar el despliegue, pero con una competencia encarnizadaLa computación cuántica es el ámbito con mayor dinamismo en los datos de la EPO de 2025. A pesar de la baja base de partida, las solicitudes mundiales crecieron un 37,9%. Las solicitudes de los innovadores europeos aumentaron un 22,1%, las de los estadounidenses un 43,3%, y Japón, desde una base baja, registró un salto del 170,8%. Europa sigue manteniendo el liderazgo en el volumen total de patentes de computación cuántica, pero el rápido crecimiento de Estados Unidos implica que Europa debe transformar más rápido sus ventajas de investigación en activos tecnológicos patentables y construir un ecosistema que integre la computación cuántica con la IA y los semiconductores.
Semiconductores: ¿Europa «sigue fuerte» pero «pierde impulso»?
En el marco general de la tecnología informática, los semiconductores son la base física de la infraestructura de la IA. El análisis de la EPO señala que los solicitantes europeos siguen siendo fuertes en semiconductores, pero «están perdiendo impulso». Esto quizá sea un reflejo de la situación actual de la industria europea de semiconductores: aunque cuenta con gigantes como Infineon y STMicroelectronics, en lo que respecta a procesos avanzados y chips especializados para IA, Europa se enfrenta a una densidad de patentes cada vez mayor por parte de Estados Unidos, Corea del Sur y la región de Taiwán. Esta señal también podría reforzar la urgencia de la Ley de Chips de la UE, es decir, más allá de los procesos maduros, Europa necesita construir nuevas ventajas en diseño de chips, empaquetado y tecnologías de eficiencia energética orientadas a la era de la IA.
El vínculo profundo entre la IA, la energía y la transición ecológica
La IA no es solo una competencia de capacidad de cálculo, sino también una competencia energética. La EPO, citando datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), señala que un gran centro de datos de IA puede consumir tanta electricidad como 100 000 hogares, y que el mayor centro de datos actualmente en construcción podría consumir electricidad equivalente a 2 millones de hogares. Una demanda de esta magnitud está impulsando la innovación en dos frentes: primero, reducir el consumo energético por cálculo mediante chips más eficientes y computación cuántica; y segundo, utilizar la IA para optimizar la previsión de energías renovables, la gestión de la red eléctrica y la eficiencia energética, logrando así «resolver el problema energético de la IA con la propia IA».
Esta combinación de energía e IA es precisamente el punto clave donde se cruzan el Pacto Verde Europeo y la competitividad industrial. Si Europa aprovecha sus ventajas existentes en ámbitos como el reconocimiento de imágenes y la automatización industrial, y las suma a la innovación en eficiencia energética, tendrá la oportunidad de ocupar una posición única en la carrera de la «IA verde».
Dos ejemplos del ecosistema de innovación
Detrás de los datos de la EPO hay innovadores concretos. El inventor noruego Esben Beck ha desarrollado un robot submarino basado en reconocimiento de imágenes por IA y láser para eliminar los piojos de mar en el cultivo de salmón; un equipo lituano ha construido una plataforma de IA que diseña enzimas industriales desde primeros principios, al servicio de la biomanufactura, la medicina de precisión y otros campos. Estos dos casos muestran que la vitalidad innovadora de Europa no proviene solo de las grandes empresas, sino también de pequeños equipos e inventores independientes. Cómo transformar estas «innovaciones marginales» en ventajas de escala mediante el sistema de patentes, el capital de riesgo y la colaboración industrial es un desafío que los responsables políticos europeos deben afrontar.
La variable clave de la autonomía estratégicaComo se desprende de los análisis de la EPO, la competitividad general de Europa en IA, computación cuántica y semiconductores no se ha derrumbado, pero está entrando en una fase crítica en la que no avanzar equivale a retroceder. El fuerte repunte de Estados Unidos, el acercamiento parcial de Asia y los desequilibrios internos de Europa exigen que Europa encuentre un mejor equilibrio entre la regulación de la IA (la Ley de Inteligencia Artificial) y la inversión tecnológica, y que establezca límites más claros entre la cooperación abierta y la autonomía estratégica.
Los datos de patentes no ofrecen respuestas directas, pero proporcionan a Europa —y a todos los observadores atentos a la competitividad europea— un mapa basado en la evidencia. En los próximos años, la forma en que Europa utilice este mapa para tomar decisiones determinará el verdadero valor de su soberanía digital.
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